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LEYENDAS

Las historias de sirenas proceden de tiempos muy antiguos.
Son hermosas doncellas de cintura para arriba,
pero con cola de pez.
Llevan siempre consigo un peine y un espejo y
a menudo se las ve peinándose su larga y hermosa cabellera,
cantando con una dulzura irresistible para los hombres,
sobre alguna rocas del mar.
Es famosa y conocida por todos la atracción que sentían
los marineros al oírlas cantar, quedando así
presos de sus encantos.
Las sirenas podían, si era su voluntad, penetrar corriente
arriba en los ríos y se las podía encontrar
en lagos de agua dulce,lejos del mar.
Tenían también grandes conocimientos sobre las hierbas,
además de poderes proféticos.
Existe una bella historia en la que un muchacho lloraba
sentado en una roca, por la enfermedad grave de su amada,
la tisis,que la estaba llevando inevitablemente a la tumba.
De repente, apareció una sirena compadecida por el llanto
del muchacho.tanta pena le sintió al verle tan afligido,
que con voz dulce y vivificante le cantó:

“Dejaras morir a tu bella amada en tus brazos,
y a la artemisa florecer en los campos?”

El joven salió corriendo a buscar la flor de la
artemisa y arrancó y estrujo las corolas, administró
su jugo a su bella enamorada,y está inmediatamente se curó.
Ambos bendijeron a la sirena por devolverle la salud
con su sabiduría.
Las sirenas tenían grandes conocimientos sobre las hierbas,
además de poderes proféticos.
Por los deseos que podían conceder o el conocimiento
que podían impartir, eran a menudo capturadas y obligadas
a pagar un rescate para recuperar su libertad.
Siempre cumplían sus tratos rigurosamente, aunque si podían,
deformaban los deseos.

Ulises fue advertido contra las sirenas, que con sus bellos cantos poseían el poder de tentar a los hombres y llevarlos a la muerte segura. En consecuencia, ordenó a su tripulación que le atase firmemente al mástil de su barco y que ellos mismos se taponasen los oídos con cera para que sólo él pudiese escuchar sus cantos con seguridad. El artista presenta dos de las sirenas en forma humana, aunque la tercera posee cola de pez. Herbert Draper (1905). “Ulises y las Sirenas”

El mito representa en si mismo una metáfora: significa que Ulises no quería sucumbir ante los encantos de las sirenas, se resistía a ser seducido y/o reducido a ser un esclavo de una mujer-sirena bella y atractiva y en consecuencia encontrar una muerte que no deseaba en absoluto. La muerte del corazón, cuando uno lo ofrece ya no le pertenece. La mujer-sirena es seductora por naturaleza su fin es hechizar a los hombres con su voz melodiosa, sus movimientos y erotismo. Lo que busca es que caigan en su red, una vez logrado su objetivo abandonará a esa persona, lo dejará a la deriva, irá en la búsqueda de otro ser que caiga nuevamente en su red.
La mujer-sirena utiliza su apariencia física como una herramienta para lograr sus fines, es astuta por naturaleza en el arte de la seducción, al extremo de llegar a convertirse en la máxima fantasía sexual de los hombres, ya que provee un placer sin igual que suscita odio y envidia en otras mujeres.

Al ser regidas por su elemento mágico el “agua” ellas fluyen, liberan llevando la sexualidad como marca implícita en su ser. Pero jamás puedes retenerlas ya que el agua se filtra entre los dedos de las manos. Siempre “necesita” llamar la atención con su figura de mujer frágil que esconde en sí misma una gran crueldad que a simple vista no se nota. Su necesidad no puede ser satisfecha al carecer de amor propio no pueden amar a los demás, por eso su vacío no podrá ser llenado nunca, por eso la búsqueda constante de víctimas más que amantes. Por eso el contacto físico es más importante que el contacto emocional con el otro. Pero nadie se pone a pensar cual es el motivo “oculto” para que estás bellas sirenitas actúen así.

Las sirenas eran grandes seductoras, con su voz encantaban a los marineros y los raptaban.
Eran mujeres de cuerpos con forma de pájaros(eran mitad ave y mitad mujer)cuando cantaban parecían hermosas mujeres pero los que sucumbían a sus encantos pronto se daban cuenta de su verdadera naturaleza.

Cuenta una leyenda que las sirenas eran compañeras de Perséfone antes de ser raptadas. Y como no consiguieron salvarla una diosa les castigó transformándolas en esas criaturas. Estas viven en la isla de Artemisa, en donde se encontraban los huesos de los marineros que habían sido encantados.

 

Murgen nadaba de un lado a otro, su bonita piel resbalaba a través del agua marina, su pelo al igual que las algas de mágicos colores dibujaba ríos dentro del mar. Su extremidad con forma de cola de pez se agitaba haciendo que sus movimientos fueron dignos de la bruja marina.
Sus ojos verdes miraban siempre hacia la bóveda que formaba la frontera entre el aire y el agua, donde los rayos solares impactaban convirtiendo la oscuridad en claridad, Murgen siempre había estado obsesionado con el mundo del aire tanto que su imposibilidad de vivir allí le había carcomida desde pequeña convirtiéndola en un ser cruel y vil.
Cada día subía al mundo del aire y se deleitaba allí mirando lo que fuese, se ponía en un risco cerca de un acantilado, en su mundo no podía cantar por eso en la superficie lo hacía todo el rato , aunque para quien lo escuchase tenía funestas consecuencias, su canto era una llamada a la que nadie podía negarse, una llamada que conducía a la muerte. Por allí pasaban muchos barcos, los marineros al oír la voz de Murgen dirigían la nave hacia el acantilado destrozándolo contra las rocas dejando sin vida a ninguno de los tripulantes, una muerte que viene precedida por la voz más preciosa que habían escuchado antes.
Un día en el que el agua estaba más tranquila de lo normal, Murgen cantaba como de costumbre en su risco, a lo lejos un navío se acercaba, la bruja marina cantaba su bello canto, en el barco, los marineros hacían sus labores cuando el vigía gritó desde el palo mayor un aviso , pero ya era demasiado tarde, el barco se dirigía hacia el acantilado, Murgen se deleitaba desde su risco, gozaba viendo como se estrellaban y morían todos, los hombres que dormidos en un mundo de belleza , jamás llegarían a comprender por que les esperaba esa muerte , tan dulce y tan cruel.
El barco chocó, su casco se rompió y todos los marineros cayeron a las aguas del acantilado que rompían con la dura roca, haciendo picadillo cada uno de los cuerpos. Murgen tras ver el fatídico espectáculo volvió a su mundo, donde no quería estar y que hacía que su maldad fuera infinita.
En el puerto a mucha distancia de allí, cientos de marineros intentaban unirse a la tripulación de la nave “El Holandes Errante” , solo 150 marineros serían los elegidos que se embarcarían en un viaje hacia el otro lado del mundo. Un joven marinero llamado Saúl consiguió formar parte del Holandes Errante como polizón, en un descuido de los guardias se coló en una de las cajas de provisiones, el barco zarpó y todos los hombres estaban en sus puestos, dispuestos a estar meses en alta mar dejando atrás a mujeres, hijos y seres queridos, pasaron tormentas, días soleados , días fríos y días calurosos, hasta que llegaron a los acantilados de la tierra de Muergen.
La bruja marina estaba en su risco, con su preciosa piel luciendo en todo su esplendor por los rayos del sol, su belleza desentonaba por los numerosos huesos que rodeaban a la bonita sirena. Murgen se dio cuenta que una nave se aproximaba y comenzó su maldito canto, la nave estaba más cerca y los marineros empezaron a ser hechizados, a sus oídos llegaban el más dulce tono que les hacia vivir un sueño aunque en realidad se dirigían a una pesadilla. Murgen cantaba más fuerte, el capitán del barco giró el timón directamente hacia el acantilado, los marineros miraban todos hacia Murgen que no cesaba en su canto, todos menos Saúl que salió de su escondite, algo extraño pasaba pues ya no oía a los tripulantes cantar, gastas bromas o insultarse…así que al salir se encontró con todos mirando hacia el acantilado, les habló a todos , les gritó pero nadie parecía escucharle.
El barco cada vez estaba más cerca y Saúl corrió al timón, el capitán estaba al lado mirando hacia Murgen, Saúl consiguió girar el timón a tiempo evitando que se chocara contra las rocas. Murgen paró su canto, el barco no se había chocado, era imposible, cientos de barcos habían chocado contra sus rocas pero este no.
El barco se quedó perpendicular al risco donde se encontraba Murgen, los marineros extendían los brazos hacia Murgen, otros se tiraban al agua directamente , Saúl desde el timón por fin vio quien era la causante , desde la nave le grito que no se saldrá con la suya bruja marina, Murgen le contestó alzando el tono de su preciosa voz para intentar redimir al primer hombre que se había resistido a su canto, pero con Saúl era imposible , lo que no sabía Murgen era que el muchacho era sordo de nacimiento y por eso nunca podría escuchar sus malditos cantos. Saúl acercó más el barco al risco donde estaba la sirena, los marineros se lanzaron muertos de amor a por ella sin tiempo de reacción la sujetaron entre muchos y tanta era la pasión que desataba entre ellos que sin querer la despedazaron , esparciendo sus trozos por el mar que tanto había odiado.

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